Colegio en Cañada Rosal (Sevilla)
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LO EXTERIOR NOS DA FORMA, NOS TRANSFORMA

Todos los estímulos que nos llegan del exterior a través de nuestros sentidos nos influyen. Nos forman, nos transforman. Todo esto pasa y la mayor parte de las veces no somos conscientes de ello. Las personas en la incertidumbre de hoy día navegan por el mundo. Hoy día el ser humano vuelve a ser nómada, como único equipaje lleva consigo todo su conocimiento, ese es su “tesoro”. Conocimiento entendido como todo lo que ha formado parte de sus vidas, toda la relación que desde su nacimiento han tenido con el mundo exterior. Todos recordamos nuestra infancia o nuestra adolescencia... Es algo lejano. Nuestros recuerdos se funden y entramos en el mundo de los sueños. Hay sensaciones, recuerdos, olores, determinados lugares...

Con este Centro de Secundaria en Cañada Rosal he intentado, en una parcela rectangular, plana, sin ninguna vista principal a un paisaje, sin una cualificación especial, crear mundos para dialogar y comunicarnos con ellos. Vehículos para crear recuerdos, para formarnos, para hacernos soñar. Lugares que provoquen sensaciones, los cuales algún día formen parte de las personas que allí han habitado.

EL PROCESO DE LA COMUNICACIÓN

El ser humano tiene la capacidad de comunicarse, de relacionar su mundo con el exterior.

En el proceso de la comunicación hay un intercambio de experiencias que enriquecen a los individuos y cuando cada cual sigue su viaje algo ha cambiado en ellos. Esa comunicación existe con todo lo que nos rodea y nos hace cambiar.
No sólo nos comunicamos con una persona hablando directamente con ella.

Podemos comunicarnos con Homero, que hace mucho tiempo escribió la Odisea. No es necesaria la presencia física de la persona en el proceso de la comunicación. Utilizamos la palabra escrita como vehículo y cada uno de nosotros hará una lectura de la Odisea; se comunicará con Homero de forma diferente y navegará por sus páginas, construyendo con él otros caminos, viajes, recorridos... que no estaban ni en el libro ni en nosotros. Él no está pero el proceso es idéntico, sólo que Homero no se lleva nada, su premio es permanecer en el tiempo fundiendo su mente con las nuestras.

En el proceso de la comunicación no necesitamos de la palabra. Dialogamos con un pintor a través de su obra. Del mismo modo, cada cual establecerá su diálogo con una escultura o una pintura. Así nos comunicamos con estas obras como si tuvieran  vida propia y cuando partimos nos hemos llevado algo.

Nos vamos comunicando con todo lo que nos rodea, con lo creado por el hombre y también con la naturaleza. Establecemos ese diálogo de modo inconsciente y cuando partimos ya no somos los mismos. De este modo las personas que pasen por el Centro de Enseñanza de Cañada aprenderán del espacio que les acoge.

© Felipe Palomino 2006aviso legal       contactoDiseño: El Sendero